εποχη

De vez en cuando la realidad que nos circunda pone al desnudo su precariedad dejando entrever la fragilidad y contingencia que la sustenta.

La comunicación es tragedia y esta es una de las pocas máximas que un comunicólogo, que todo lo relativiza, puede llegar a erigir sin demasiadas salvedades, Tragedia en el sentido del fatal desencuentro entre lo que se experimenta y lo que de esa experiencia hay posibilidad de transmitir. De comunicar, de poner en común… De compartir…

La experiencia es intransferible, por tanto todo intento será apenas una aproximación, un esbozo. Nunca lo mismo, nunca lo que realmente nuestra alma atesora para el otro.

Aun así nos empeñamos, en el arte, en la filosofía y en el amor, en una apuesta de la que sabemos no habrá posibilidad de desenlace ideal.

¿Es real la realidad? se titulaba el trabajo mas afamado del recientemente fallecido Paul Watzlawick y mas allá del juego retórico, el trabajo planteaba las inquietantes sospechas que todos alguna vez debimos haber padecido y que de vez en cuando se hacen mas nítidas, sobre todo a la hora de rascar un poco sobre la superficie de un proyecto que emprendemos compartidamente. La realidad, sostendrá este autor, es fruto de la convención interpersonal y social, de los atributos que se asignan en un momento y lugar a las diferentes partes de esa ‘experiencia’ de realidad. Por eso, la realidad no es una, sino que la forman sensaciones, visiones e interpretaciones.

Sin duda esto que el discurso postmoderno de la diversidad puede hoy día hacer aparecer como una verdad de perogrullo es finalmente mucho mas radical de lo que parece, ya que será la “experiencia” de la realidad la motivación rectora de todos nuestros actos, y su carácter de artificialidad socialmente construida pone en cuestión toda exigencia de certeza en tanto ilusión de objetividad.

Cuando Verkeley sugirio allá por los 40s la idea de que la realidad no era mas que el constructo en el que las subjetividades deseaban creer, Stalin se burlo de esos postulados conminando a los fenomenologos a que constataran la artificialidad de lo real parándose frente a una locomotora en marcha.

Pero no es en este sentido en el que sostenemos aquí la premisa de que el mundo no es más que la resultante de un acto de fe.

Es evidente que aunque pudiéramos concederle a Hume que no existe ninguna evidencia certera de la existencia del universo ni del yo interior, en el trajín cotidiano debemos asumir que habitamos un mundo en el que se come y se da a luz, se vive o se mata. No ponemos entonces en cuestión las exigencias de un mundo físico que se nos impone. Sinembargo, retomando la distinción que Huxley trazara respecto a que por el contrario de lo que se cree, la experiencia no consiste en lo que nos sucede, sino en aquello que hacemos con lo que nos sucede; podemos sostener que mas allá de lo concreto seguimos siendo nosotros, cual minúsculo y caricaturesco Dios, quienes definimos una interpretación a partir de la cual nuestros actos cobran sentido, solo que de modo inconciente ya que disfrazamos estas operaciones pulsionales con un barniz discursivo que le brinda inteligibilidad y coherencia a nuestros actos para sostener una imagen de nosotros ante nosotros mismos.

Si como sostiene Harold Garfinkel la clave de lo que hacemos esta en el sentido común, en ese que nos impulsa a creer que existe algo socialmente compartido que hace que todos estemos sabiendo a que nos referimos cuando a algo nos estamos refiriendo, entonces es con el sentido común con el que construimos las cosas que hacemos. Y solo en esta acción las cosas cobran sentido, ya que el sentido no existe previamente a las acciones, y este es el aporte nodal de la etnometodologia, sino que son las propias acciones las que hacen emanar el sentido que las justifican creando la ilusión de que el sentido subyacía previamente.

Existen, entonces, verdaderos niveles de conciencia y creativos procesos de organización simbólica en la producción de lo real que nos sitúan o justifican nuestra situación en el mundo.

Esta mirada rayana en el solipsismo mas ingenuo a la que muchos recriminan el olvido de las relaciones de gerarquizacion y poder social que preexisten a las propias situaciones, tiene también la poca ingenuidad de tener en cuenta lo antojadizo, esquivo e irracional de los actos que cotidianamente tratamos de sostener bajo argumentaciones de lo mas variopintas.

Pero hay un dato de la realidad que a menudo se habré paso aun a través de todo ese andamiaje cultural que interponemos para ganar serenidad. Este dato no es otro que el dolor. El dolor como resabio de una conciencia que nos taladra en nuestros “olvidos”. El dolor de lo inmerecido gimiendo en el fondo de nuestra alma o clamando en la mirada doliente de otro rostro que nos interpela.

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Todo comunica decían los de Palo Alto, es cierto, pero lo comunicado estará siempre mediado por una subjetividad cuyas posibilidades de resignificación indefectiblemente escaparan a nuestras intenciones primigenias. La subjetividad es la dulce maldición de ser humano, estar confinado a una mirada que nos posiciona como sujetos en lugar de la ciega objetividad del carácter ontico. Es también la posibilidad de desalienacion en el encuentro con el otro. En el deslumbramiento de otro que con su diversidad puede enriquecernos acerca de nosotros mismos, revelando, iluminando la opacidad del mundo que nos encapsula, que nos sobreviene en nuestra finitud.

Y solo será en ese contraste, en esa confrontación en la que el otro nos refleja la real distancia entre lo anhelado y lo posible, entre lo soñado y lo vivido. Vale decir, las definitivas dimensiones (o por lo menos los limites concretos) de ese totum revolutum al que designamos pretenciosamente como realidad.

Si como sostenía Sartre, finalmente el infierno son los otros, esto es por que solo por fuera de uno las cosas que vehemente sostenemos pueden repentinamente desmoronarse perdiendo toda capacidad para justificarnos y conjurar la serenidad de estar haciendo lo correcto.

Aun así, existe en el intercambio íntersubjetivo la capacidad del consenso, la necesidad de cooperación en la producción de lo real. Que no necesariamente nace de una elaboración racional entre pares, sino de la voluntad de construir un horizonte común para habitar el mismo mundo. Un angustioso imperativo de fundir horizontes, para ser parte de una misma experiencia, para ahuyentar el malestar del sombrío encapsulamiento. Para existir en la mirada del otro. Para ser redimidos en la evocación de una memoria que nos honre en el recuerdo de las vivencias compartidas. Por eso lo odiamos, por que nuestra autonomía siempre es relativa y nuestro destino será frecuentemente ofrendado a una voluntad ajena. Por eso lo amamos, por que no sabríamos quienes somos realmente nosotros mismos si no hubiéramos compartido unas sabanas colmadas de esperanzas.

Viéndoselo bien, todo consenso es arbitrario.

Bajo nuestros actos no hay mas que deseo, aunque a los budistas les joda hacerse cargo de esto, deseo y voluntad son las fuerzas que nos rigen y sin las cuales solo habría un ascetismo estéril y tanático que clama por la mortificación del cuerpo y ofende la sacralizad de la vida.

¿Cuál es el lugar a donde van a parar las constelaciones en las que de vez en cuando emerge el milagro del encuentro?

Ese que amaga con el hallazgo de lo definitivo, de lo inalterable… que pretensión la de nuestra finitud!

Que empeño en la perdurabilidad y la trascendencia. Quizá también halla allí una pulsión tanática por continuar apostando cuando sabemos que lo único definitivo es que nada permanece definitivamente en su sitio. Y si como bien dice Dolina, el que no parte se queda solo, solo resta entonces continuar la errabunda senda en la que no por efímero nuestro paso se convierta en mezquino y abandonarse abrazando agradecida y generosamente a las quimeras vividas y aquellas por llegar.

La revolucion de los ojitos claros o la invacion de los negros de mierda, vos elegis...




Tengo bastante descuidado este rincón adonde trato de organizar en forma de texto algunas percepciones o pensamientos caóticamente intuidos durante el trajinar diurno. Sin duda esta semana ha sido vertiginosa y movilizadora. Estuve tentado de escribir en caliente respecto a los acontecimientos que se suscitaron en capital federal, que han sido los que me ha todazo vivir de cerca. Pero dado el carácter pretendidamente reflexivo de esta columna, hoy puedo juzgar que a sido mejor así.

No voy a detenerme en la argumentación económica (aunque nunca exenta de ideología) de la conveniencia de la aplicación de retenciones. Tampoco en el bochornoso actuar de el gobierno hasta antes del sorpresivo giro a la racionalidad del pasado jueves. Bastara decir que el atolondramiento del gobierno logro aglutinar a los de siempre junto a otros cuya pertinencia en una acción conjunta con ese espectro es insólita. Ya iremos viendo como evoluciona eso esta semana.

La idea de este lugar es sencillamente rascar un poco la superficie de las cosas para ver que hay debajo de la naturalización que cotidianamente hacemos de las operaciones discursivas que se nos imponen imperceptiblemente. Por tanto ahondar en tecnicismos económicos no será un tema que desarrollare en esta entrada. Bastara decir que las retenciones son una medida necesaria, lo innecesario fue la desprolijidad y el nulo criterio para discriminar las distintas magnitudes del impacto en los heterogéneos sectores afectados que la vos oficial logro entupidamente aglutinar bajo el apelativo de “el campo” como si La Serenísima , Molinos Cañuelas, Molinos Río de la Plata , Aceitera General Deheza o Cargill, fueran lo mismo que los restante 32.000 pequeños y medianos productores entre quienes se repartieron el año pasado el 50% de las compensaciones por exportaciones, mientras que la otra mitad se distribuyo entre 20 empresas donde se encuentran las antes mencionadas...

Lo que a mi me toco vivir de cerca fue la “pueblada” (tal como los volantes del PO la denomiron) de los ojos azules y los cabellos rubios, detalles fenotípicos estos que como ya se sabe, es muy condenable señalar. So pena de ser acusado de “negro de mierda” (expresión sobre la que volveremos) peronista, discriminador y racista (¿?). Parece que el peronismo ha inventado un tipo particular de racismo. Valga la digresión, en todas partes del mundo las teorías racialistas postulan la superioridad de determinado grupo étnico como herramienta discursiva de legitimación de una practica de dominación. Siempre los mejores y más capaces están en la cúspide de la estructura social. Lo particular del “racismo” de señalar esta rebelión como de ojos rubios es que debemos estar ante el único caso de racismo del mundo donde los “discriminados” son justamente los estratos mejor posicionados de la sociedad, quienes además no solo usufructúan y detentan la estructura material sino las simbólicas que hacen de su fenotipía, por ejemplo, el modelo hegemónico de belleza que se impone como canon tanto sobre sectores subalternos, como para el todo social… ¡Qué loco este racismo de abajo pa arriba, no?!!

Volviendo de la digresión. Cuando el “caceroleo espontáneo” salio el martes no había entre los manifestantes nadie que supiera a ciencia cierta de que iba la medida. De hecho, cuando burlándonos le decíamos a algún conocido “¿No sabia que tenias tierras?” la respuesta era. “Yo voy por que la odio a esta…” allí en los puntos suspensivos la respuesta podía ser indistintamente: Llegua, turra, hija de puta, etc,etc

Vale decir, la gran mayoría de esos manifestantes, que como se sabe pertenecen a las clases con mayor acceso a los niveles de educación formal, no entendían un carajo de las causas de la protesta del campo pero su lectura ideológica suele ser inequívoca. Traducible en: “No me rompan las pelotas que quiero consumir tranquilo.”

Esta verdadera constelación de sentido puede rastrearse tanto al corralito cuando al grito de “piquetes y cacerolas la lucha es una sola!!!” no tardaron mas de seis meses después de que se le devolviera alguna parte de sus ahorros para que clamen por palos y represión a los que cortan el trafico, como al voto Macri para que la ciudad me quede limpita y ordenada (de debate político, por que eso es PRO).

Paradójicamente ahora nos encontramos con el corte de rutas mas imponente de nuestra historia, pero claro caeré en un lugar común, (pero la realidad y sobre todo si atañe a la calase media, suele ser un lugar común) se trataba de un piquete blanco. O por lo menos de gente trabajadora al que este gobierno stalinista y dictatorial quiere expropiar del fruto de su esfuerzo para convertirnos en Cuba (¿?). No de “negros de mierda” (en su acepción mas blumberguista ), que solo viven de los planes (tema este que merecería todo un trabajo de investigación respecto de cómo en el imaginario de la clase media sigue operando la figura de los planes sociales aunque la realidad del clientelismo siga efectuándose hoy día por vías bien distintas…); o bien (en su versión progre carriotista ), ciudadanos cautivos de las redes clientelares que jamás podrían movilizarse por si mismos ya que, como se sabe, son muertos de hambre desesperados que los populismos demagógicos arrastran a sus actos o marchas sin mas ni mas, pobrecitos!... el país va a seguir así hasta que no los eduquemos para que voten bien! (ósea como ellos)…

Según un trabajo de investigación de la licenciada Lila Luchesi de 600 editoriales de La Nación de los pasados años, mas de 160 fueron dedicados a la problemática de los cortes y la inoperancia del gobierno para reprimirlos. Esta semana pasada, La Nación convirtió sus editoriales en una en una arenga constante a la medida, pintando como los violentos e inadaptados al gremio de camioneros que exigían pasar.

En medio del quibombo del martes caminábamos por las entrecalles del microcentro testigos de un espectáculo que parecía haberse escapado de las páginas del Eternauta. Cuidándonos de que la policía no se creyese cercada y desencadenase una represión, un auto nos cruzo y al ver nuestra pinta de estudiantes, nuestra tes y nuestros cabellos mayoritariamente castaños nos dijo hasta de buena leche: “Vamos chicos! Cuidado que se vienen los negros!”…

El comentario nos dejo perplejos, me vinieron a la mente cosas que habia oido y leido sobre el 45. Con decepcion asumimos que con esto lidiamos. Y es que como dice una buena amiga de esta casa, nada peor que el medio pelo. Para los ricos y poderosos, la lucha de clases es una cuestión estratégica que se libra en el largo plazo. Jamas dudan estos ni por un momento que seguirían teniendo la manija de la cosa.

La clase media en tanto, vive aterrada con la posibilidad de ser justamente aquello que representa su contracara. El pobre, ese lugar del que secretamente se jactan de haber gambeteado, comprando el discurso liberal de la recompensa a la decencia y el esfuerzo individual como justificación de la sociedad de clases. Vive aterrada con perder lo que tiene. Con ser uno mas de ese montón amorfo y doliente que es el pueblo. Por eso la saña… al decir de Borges: “No nos une el amor sino el espanto”.

El jueves a la madrugada, estuve editando trabajo en un bar del microcentro. Habré permanecido allí 3 horas. Contabilice cerca de una veintena de pronunciaciones de expresión “negros de mierda” en aquel recinto. Parece que no hay otra respuesta, sino la ontología del negro como principal causante de las desgracias nacionales. El negro es el problema nato para esta gente, ya se sabe. Gente que en el trato cotidiano hasta parece de lo mas cordial pero ante la que experimente el profundo asco de constituirme en su otredad radical. Al borde casi de, como ellos, no distinguir los procesos históricos, políticos, económicos y culturales que nos han dejado así como estamos. Con una representación abulica, facilona y absolutamente deshistorizada de nuestra realidad. En donde ya no hay sangre de nuestra sangre, sino un perturbador otro que es mejor mantener lejos. Y que en este nosotros cínico y mezquino que la clase media construye , se puede dar el lujo de llamar “negro de mierda” para inculparlo de su no hacerse cargo de ser la clase mejor posicionada para aventurarse en transformaciones mas profundas e inclusivas de nuestra pauperizada sociedad.

La postal que nos llamo la atención ese martes fue la figura de un cartonero que entre la puesta en escena del gorilismo autoconvocado y las fuerzas de choque del oficialismo, (“gente” ambos a pesar de la distinción entre gente y piqueteros que introdujeron algunos medios, aunque dudosamente PUEBLO, alguno de los dos ) este seguía imperturbable en su labor cotidiana ajeno a toda discusión. Mas bien segregado de toda discusión. Absolutamente al margen y no precisamente por elección sino como resultado de un proceso cruel que allí lo dejo. Muy probablemente donde estaba el 2001. Y donde puede seguir estando si por los que no quieren perder un céntimo de la torta fuera, o por los que solo salen cuando corren el riesgo de quedar desabastecidos de chuletas.

Al volver con el Oscuro de la plaza en el ultimo Sarmiento aquella madrugada de miércoles, viajando en el furgón, rodeados de cartoneros y laburantes para los que la jornada apenas había tenido algunos acontecimientos curiosos entre los que se mencionaba el relato de un quibombo en el obelisco, estructurado desde la particular perspectiva de la prensa que solo recorto como violentos a los grupos kirchneristas y no al chetaje histerico que vi matonear a un par que no se expresaban en su favor. Nuevamente el sector que si se vería afectado por un trepamiento de las materias primas a los precios internacionales estaba absolutamente afuera de toda discusión. Claro, ellos no escriben Blogs… eso explica en buena medida el sentido común imperante en la blogosfera… tenemos aquí un muy buen ejemplo de segmentación de consumidores conforme a su nivel socioeconómico (verdadero aluvión de chetos sobrealimentados que desde esa condición opinan del mundo).

La verdad es que lo que lamento del impresentable D'elía & Cia. es que sean justamente estos mercenarios quienes aparezcan mediaticamente como los representantes del campo popular. Pero todos esos imbeciles que coreaban “No somos negros peronistas!”, repartían pancartas de “Que se vallan los montoneros revanchistas”, que desde la Cangu (indicio evidente de que tan mal no la pasan) movían sus obesos brazos tocando bocinas y que de todos modos hubieran salido con sus cacharros si la inflación hubiera trepados a los precios internacionales, como habría sido el caso de no mediar las retenciones; merecen saber que la plaza, en tanto campo de disputa simbólico por el sentido político de la historia, no se gana sin un costo. Costo que el campo popular pago con 18 años de proscripción, persecuciones, exilios, torturas y mas de 30.000 compañeros (trabajadores, estudiantes, sindicalistas y si, también guerrilleros y de clase media, aunque una muy otra!) desaparecidos. Por eso, no tiene nada de liviano que esa señora que Cronica televisaba viniera a decir con toda impunidad que aquella era la plaza del pueblo, no la del 24, la de los desaparecidos.

Aquella gente que hoy no esta, fue mil veces mas PUEBLO ya que soño una Argentina mejor y le puso el cuerpo a su sueño hasta las ultimas consecuencias. Valla hasta ellos nuestro homenaje.

Esta otra… sale cuando le aumentan o le escasean las chuletas, o le tocan los ahorros y en cuanto pueda no dudaría de golpear la puerta de los cuarteles para que le mantengan a raya a todos esos “negros de mierda”.

¿De que lado es la jaula?


Con Macri, todo va a ser negocios,
comercio, corporaciones empresarias...
Y ya no va a haber lugar...
para el amor!
Ariel Minimal
(PEZ)


Volviendo a esta trinchera despues de un merecido y reconfortante descanzo en un ancuentro con colegas, me preguntaba, al pasear por esa populosa (aunque de Pueblo tenga poco) ciudad que es la capital federal: ¿Qué mierda tiene en la cabeza esta gente?

Es realmente una tarea surrealista ponerse en la piel de un capitalino y tratar de indagar que obscuras apetencias pueden hacer, por ejemplo, que se celebre el enrejado de plazas y espacios verdes!!!

Sinceramente me agarro la cabeza y puteo a Macri y todos sus acolitos, pero lamentablemente se, que aunque sea este sujeto su mejor expresión no es su artífice sino apenas la actual cabeza visible de ese nefasto proyecto que durante los 90s ensombreció el mundo y que luego de su estrepitoso fracaso hoy se vuelve a maquillar para que de manera mas elegante volvamos a aceptarlo.

Me refiero al neoliberalismo con sus míticas construcciones del fin de la historia, PROgreso como paradigma de eficiencia (atraso como su contracara inebitable y complementaria) y el ultraindividualismo como valor supremo.

Contra mas de 2000 años de cultura occidental en la que la plaza era el centro y corazón de la vida comunitaria, ágora de los asuntos públicos; su cercamiento expresa justamente eso. El desprecio por el lugar común. La concepción del espacio publico como lugar de goce individual al que se asiste persiguiendo el esparcimiento y disfrute solo de cada quien. Nunca ya, lugar de encuentro con el otro.

El “otro”, ese caos aterrador que nos arrebate de nuestro pequeño cosmos, siempre entraña peligro. Ya se sabe, inseguridad, es hoy sinónimo de pobreza y miseria, y no al revés, ya que la inversión de los términos pondría de manifiesto una causalidad que el capitalino elude ya que esto lo comprometería con algo mas que la pequeñísima construcción burguesa del hogar cual caja de cristal para encerrarse con los suyos a disfrutar y consumir, lejos del perturbador espectáculo de la suerte ajena.
Se enrejan para su mejor cuidado, dicen algunos. ¿De quien? Del vandalismo juvenil, probablemente. Es cierto, pocas cosas dan mayor placer en la dolescencia que la iconoclasta destrucción de la propiedad estatal. ¿Por qué será? Tal vez por que uno siente que esta reaccionando contra una autoridad. Sinambargo, rascando un poco la superficie del asunto… Lo que allí subsiste nuevamente es una pobrísima cultura de lo publico.

Se lo destruye por lo que representa. Propiedad estatal es sinónimo de propiedad del poder, de los ordenes establecidos. Ordenes que un adolescente intuye, no sin una aguda sinceridad, como injusto. Evidentemente suena triste y hasta un razonamiento pobre esto que digo.¿Quien tiene la culpa de que un adolescente capte así las cosas?

Por otra parte, pretender que las rejas resuelvan este tema no hace mas que reforzarlo. No solo representa una mirada paternalista que poco tiene que ver con forjar verdadera conciencia ciudadana, sino que además revela una profunda subestimación de la comunidad toda.

Es que lo público no se concibe como lo de todos, sino como lo de nadie. Esto habilita su dilapidación. La posibilidad de destruir o incluso de descuidar lo que aparece como de nadie. Y con esto no quiero venir con las cantinelas de “aquello que se gano sin esfuerzo…” y la mítica historia del parque como leña para el asado a la que el gorilismo universal es tan afecto.

Hasta aquí las excusas, lo real es que las plazas enrejadas no solo arrojan a las parejas y las bandas de adolescentes “descarriados” a lugares de consumo (vedados a quienes no cuenten con el poder adquisitivo requerido), Sino que además mantienen alejados del vecindario a los sin techo, lacerante espectáculo que es recomendable mantener lo mas lejano posible de las puertas del hogar…

Aun asi, son cada día mas los cuerpos con los que uno tropieza al desplazarse por la ciudad. Son todavía muchos, los rostros cetrinos de quienes reciclan la basura (aunque la xenofobia capitalina siga insistiendo en señalarlos como la propia causa de la contaminación). Y de persistir en el autismo pueden llagar a ser muchos mas los extraños rostros de esos otros, que en condiciones miserables y arrojados por la desesperación forman parte de esa encomiosa realidad que tarde o temprano de una mejor o peor manera, tocaran a sus puertas.

De movimientos, Movimientismo y movimienteros...


Es interesante la proliferación de proclamas sexistas larbadamente contrabandeadas en reivindicaciones “de genero”. Hablar de políticas de genero es, al criterio de una amiga y compañera de mi estima, un equivoco, cuando no un acto de demagogia.

Vean sino como todo grupillo “progre” y políticamente correcto organiza una comisión de genero como si estas temáticas podrían tener un campo de autonomía en lugar de , como evidentemente sucede, atravesar todo el espectro de la vida social. Lo cual nos pone de cara ante la realidad de la imposibilidad de una “política de género” como acción política autónoma y escindida. Mas bien ante lo que estamos es ante una problemática que se convierte en una dimensión o aspecto a mensurar en toda iniciativa política.

Pero claro, a los grupos troskos esto les sirve para atraer desquiciad@s, y a los progres les brindas una nueva oportunidad para la corrección política.

Fijense sino, que contradictorio y hasta humillante para las propias mujeres es el hecho de que sus bancas en el congreso deban estar asignadas en un porcentaje mínimo según lo establece una ley ”progre”, en lugar de ser disputadas de igual a igual con cualquier hombre ¿No es esto contradictorio?

No, es bien coherente tanto con la postura martirizada de la mujer que retratan muchos grupos de estos, como con el oportunismo progre de instalarse positivamente en (y ratificar) aquel imaginario que lejos de asumir a la mujer como un igual, parte de una paternalista concepción de “criaturas indefensas” que bien poco tiene que ver con una lucha por la equidad.

Ademas esta salida lo que en realidad termina logrando es escamotear la discusión adentro de los propios partidos para que sus dirigencias machistas y pacatas le concedan el espacio a las mujeres que estas realmente merezcan. En lugar de eso, se resguarda cinicamente la cohesión interna a través de la promulgación de una ley que de paso puede llagar a arrimar un par de votos.

Otra cosa que realmente tampoco se entiende es que tanto tendrá que ser automáticamente asimilado al universo femenino (asi como la propia cuestión de genero parece una cuestión de genero exclusivamente femenino) el tema del aborto, con el cual parece que hay que estar de acuerdo o ser tildado automáticamente de fachista. Si uno es hombre y adhiere todo esta ok, pero si no, esta uno automáticamente descalificado para opinar solo por ser (o elegir ser , ya que estamos tan postmo) hombre. Este suele ser un tema de barricada inentendiblemente reivindicado por la izquierda y resistido por sectores conservadores…

Veamoslo así, los conservas son mala gente y sin embargo defienden la vida. Los zurdos, supuestamente socialistas y colectivistas, quieren la igualdad y sin embargo avalan un tema ultraliberal que no se disputa en otro terreno que el de la ampliación mas radical de las libertades del individuo!!! ¿Quién es quien?

Por ello grupejos de desquiciadas como Las rojas o Pan y rosas (que no son otra cosa que una mascarada para los partidos trotskistas PO y el PTS respectivamente) se infiltran en cuanto encuentro de mujeres allá y tratan de torcer la discusión en cualquier espacio hacia la reivindicación por la legalización del aborto, llagando aun a limites delirantes. Figúrense lo que le paso a una amiga que en el encuentro de Jujuy participo en un ámbito de “Mujer y reinserción para las capacidades diferentes”, y llego el grupejo para pudrírselas y terminar arengando por la liberación de Tejerina, único tema de su agenda para ese encuentro…

Para concluir, cierto discurso postmoderno enfatiza en la lucha de las minorías como principal agencia de movilización y cambio social. Por ello la izquierda, tan tradicionalmente monolítica tras su ideario de consolidación del partido en términos leninistas va levantando temáticas exclusivas para traer agua a su molino. Este fenómeno también se liga al auge de las ONGs, curro complejo si los hay, que se dedican a problemáticas especificas financiadas con el dinero de multinacionales o organismos multilaterales de crédito.

Tenemos entonces una sociedad civil bastante activa, pareciese, hay grupúsculos que luchan por la igualdad de genero, el aborto, las minorías étnicas, otros que quieren mas educación vial y otros que pretenden frenar la caza indiscriminada de koalas.

Mientras la lucha por los derechos de las minorías se radicaliza las grandes mayorías que son el Pueblo todo, sigue incrementando sus bolsones de pobreza. Se siguen muriendo de inanición 37 chicos por día en un país que produce al año 20 veces la cantidad de alimento que necesita para que su población subsista.

Quien escribe, cree apasionadamente en la práctica del movimientismo como herramienta de construcción política. En la contundencia de ámbitos específicos y concretos de organización, como los sindicatos, cooperativas, agrupaciones estudiantiles, etc que con motivo de problemáticas urgentes del colectivo van conformando alternativas solidarias cuyo alcance comienza a reclamar horizontes mas bastos para profundizar las transformaciones.

Pero jamas debe olvidarse que todas estas luchas, si bien exigen resultados en el corto plazo, no deben abandonar la necesidad de una articulación mayor y menos sectaria ya que todas y cada una de ellas es el emergente donde se ha materializado en su particularidad concreta, una totalidad abstracta que las abarca, que es el propio ordenamiento social capitalista.

Hasta entonces todo movimiento continuara jactándose de ser el mas vulnerable y explotado y por ende reclamara estar la vanguardia de las problemáticas sociales. Toda una fiesta en el Titanic, mientras las grandes y silenciosas mayorías padecen.

Contra los llamados goticos


“El gótico es mostrar al mundo que no hay justicia,
que estamos cansados de eso y que nos tenemos que refugiar
con ropas negras (nuestro eterno luto por el mundo)
para gritar "¡Los odio a todos, ya no puedo más!"
y entonces aislarnos de ellos
y hundirnos en nuestro mundo, para siempre.”

“Si de veras quieres saber lo que es sufrir...
entonces ve a vivir a un pais del tercer mundo!!!”
Sout Park
Dialogo de Kenny a Stand
durante su experiencia como gotico


Durante el primer lustro de los 90s quienes cultivábamos golosamente nuestra afición por el rock con discos de Pantera o Caníbal Corpse, comenzamos tempranamente a notar el gradual desembarco de bandas europeas que se direccionaban a un nuevo horizonte sonoro de imponentes climas y majestuosa melancolía y dramatismo en su acervo melódico. Eran el primer Paradise Lost, Therion, y hasta los americanos de Tipe 0 Negative. Comenzó a resonar la palabrilla “gótico” como una referencia a investigar. Dimos entonces con el darck pop de los 80s, redescubriendo The Cure, The Cult y Siuxsy que realmente nunca había sido olvidada por nuestros primos del Punk y el Hardcore… pero también llegaron Bauhaus, The sisters of merci y Fields of the nephilin. Todos hallazgos que celebrar calurosamente y un imprevisto giro hacia las sombrías delicias nocturnales nos hechizo por algunos instantes. Tal vez por que no llegamos a vivir con intensidad la oscuridad grunge es que hayamos tenido una suerte de adolescencia tardía embelezados por el influjo de Moonspel, Empirium y los majestuosos Lacrimosa. Un paraíso terrenal se habría paso para mutar ahora incluso el black metal y con Cradle of Filth y Dimu Borgir ya estábamos tocando el cielo con las manos, cuando tras ellos llegaban Arckturus y The kovenant!!!. Extraño cóctel aquel. Nihilismo, misticismo, melancolía y tragedia teñidos de los mas deliciosos matices nocturnales.

Pero lo bueno no dura demasiado sin que la industria cultural lo vulgarice y licue todo elemento que pudiera resultarle un genuino escollo para la realización de su masividad que no es otra cosa que la realización de su mercado. Y con esto no digo que lo masivo sea ontologicamente negativo, eso seria incurrir en una concepción elitista de los consumos culturales, al fin y al cabo en 1982 Maiden era la banda mas importante del planeta. Digo solo que las estrategias comerciales para venderte algo suelen tener que ser lo suficientemente edulcoradotas como para hacer hetorogeneizable cualquier expresión genuina…

Ahora bien, otra curiosa paradoja del auge del gótico, mutado hasta subgéneros delirantemente absurdos como el emocore, es que se trata de una masibidad dispersa. Esto le brinda a estos chicos la ilusión de ser parte de algo realmente particular. De ser ya no los revoltosos del secundario, como éramos nosotros con nuestras chaquetas metaleras (y la actitud con la que las acompañábamos, claro), sino de ser los “raros”, los “misteriosos”… Nuestra pasión por la musica nos hacia conocer toda la genealogía de nuestro santoral de héroes, los diferentes marcks de Purple, la discografia del Sabbath de Ozzy, los discos bisagra de la N.W.O.B.H.M., etc, etc.

Los chicos góticos en cambio sienten el derecho de desconocerlo todo (cualidad que compartieron quizás con el ñumetal cuando este genero amenazo con comerse el mundo, como toda moda… ), no hay en su subcultura ni tradiciones ni próceres que rememorar, basta la profusa aunque al mismo tiempo baga alusión a un anticristianismo que hubiera sido mas entendible en el siglo XVIII que en este postmoderno siglo XXI, y un antojadizo coqueteo con el sadismo y la bisexualidad… Como verdaderos chiquillos de la postmodernidad se regodean en pertenecer a algo que solo ellos, o mejor dicho cada uno de ellos puede comprender y con eso les basta, ya que les ahorra el trabajo de hallarse comprometidos con algún tipo sistema ideológico (usando el término en sus acepciones mas lábiles) conforme el cual deban ser coherentes.

Pero esta abulia se extiende incluso al rastreo de los hechos mas puntuales que pudieran detallarse de su universo de referencia. Es gracioso ver por ejemplo como muchos copian y pegan el desastrosamente incompleto informe de la wikipedia en castellano sobre el gótico, atribuyéndoselo a su propia autoría. O como queda tan lindo mencionar que el origen de la palabra gótico se atribuye al historiador de arte Giorgio Vasari quien nombro así al arte barbarico precristiano, omitiendo eso si, por que claro… había que seguir leyendo historia del arte y eso no parece tener onda para hacerse el oscuro… que Giorgio Vasari en realidad califico asi a este arte creyendo erróneamente que pertenecía a los pueblos godos, o visigodos de allí lo visigotico…

Ni que pedir del movimiento social de protesta que durante el siglo XIX se desarrollo con personas que se pintaron la cara para expresar que el sistema los tenia muertos. Sin duda un relato tan fascinante como el de los luditas (aunque es de aventurar una resolución menos trágica). Cuando uno busca mas sobre esto aparecen los mismos balbuceos en todos los foros: Francia de 1860, obreros y estudiantes con la cara pintada ( O estaran hablando del mayo frances?)… nadie sabe otra cosa que repetir esos datos… tampoco debe importarles dadas las implicancias mundanamente políticas que roza el la historia en cuestión.

Así y todo puede uno encontrar una tragicómica pretensión letrada en imbeciles que se pavonean de haber leído dos (o tal vez tres) libros de Niestche y creen que con eso les basta para sostener un debate filosófico (con algún interlocutor de su misma talla) al tiempo que justificar sus ínfulas de pseudonihilistas superados. Con mucha suerte pueden sumarle al menú algún poema suelto de un romántico como Biron o Victor Hugo por que alguien les dijo que eso tiene onda y en una de esas el combo cierra con Poe, Lovercraft e inclusive algún autor best seller como Anne Rice… basta con esto para aspirar al canon de muchachos “cultos” que su sistema de prestigiacion interna establece…

Es curioso, en la medida que uno reconstruye los rebordes de la subcultura gótica generada en Europa entre los 80s y los 90s puede entender ciertas cosas como propias de las culturas juveniles de los países del primer mundo. De hecho nos es casual que su acogida en nuestros pagos provenga preponderantemente de los chicos de las clases medias (siempre tan atentas a las producciones culturales de los países “serios”) donde según algunos estudios de antropología social, la juventud tiende mas a la andróginea estética que a la ruda masculinización, mas propia de los sectores populares, como es en el caso de las chicas rolingas...

El paganismo, por ejemplo, ha sido un elemento románticamente reivindicado por los góticos europeos. Pero como nuestra educación mitrista sarmientina nos ha enseñado, en América no tenemos un pasado pagano precristiano. Los “darcketos” mexicanos, sin embargo, echaron mano a su sincretismo del día de los muertos y estetizaron su gótico local con sus paganismos regionales. Pero claro, es Mexico, que no tiene empacho en mostrarse mestizo. Esto mismo horrorizaría a nuestros chicos, como van a hacer algo que los aleje de su masturbatoria aspiración anglosajona?...

Ellos son vampiros, pero vampiros posta! Es decir, a la europea. Por eso lloriquean constantemente por todo lo que los rodea, viven intensamente la gran tragedia de que lo que los rodea no es precisamente un bosque celta, un castillo medieval o un monasterio druida... Los invito a observar este tipo de comentarios que se deslizan al pasar en las paginas y blogs de engendritos góticos clasemiederos (los únicos posibles por otra parte) locales, que rezan amargamente el sentirse rodeados de “incultos”, “ignorantes”, “brutos” y apelativos por el estilo, que parecen con su sola presencia perturbar la onda sensibilidad de sus atormentados espíritus… Quizá por traerles a la mente que mas allá de sus melindres, tras la ventana hay algo jodidamente conflictivo enserio, llamado mundo real…

Será por ello que no existe prácticamente ninguna banda local que este interesada en cantar en lengua vernácula. Un Ricardo Iorio algo más joven y lucido que el actual supo decir alguna vez que “las bandas que cantan en ingles es por que no tienen nada para decirle a la gente”, y algo de eso habrá…

O que estas estén siempre metiendo elementos de folck europeo para aproximarse a como las bandas europeas suenen, pero no a lo que estas bandas europeas intentan representar con su sonido, es decir, lograr una sombría captura sobre su hetos cultural. Para intentar eso los góticos de aquí debieran por ejemplo, remitirse al tango… pero ya se sabe, eso es mucho pedir para estos pequeños colonizados mentales que solo se conforman con parecer europeos…

Todo esto que aquí expongo podrá parecer una diatriba provocadora lanzada contra estas caricaturescas alimañas (casi mayoritariamente pubertas queremos pensar…) que viven de postear boludeces a su grupillo de freaks, consumir anime, presumir de una sexualidad morbosa o ambigua y vestirse de rarillos atormentados, y es muy posible que de momento solo este sea su alcance.

La verdad es que en un futuro post me aproximare mas críticamente al real movimiento gótico, que no puede ser mas que un conjunto de dispositivos discursivos (discos, publicaciones, declaraciones, etc) y practicas culturales (practicas ritualizadas, lugares de encuentro y demás), para desentrañar mejor las ambigüedades y contradicciones de este curioso universo estético con pretensiones de subcultura.

Por lo pronto y como saldo general podemos aventurar que lo gótico según sus cultores nos dejan entrever, es algo así como una película de Tim Burton:

Estética impresionante, entretenimiento asegurado, pero incapaz de suscitar una verdadera, profunda y conmovedora emoción.

Acerca de la mendicidad de neutralidad...

Pocas cuestiones resultan más llamativas que esa profunda vocación de neutralidad copiosamente inculcada en todos los corazones “bien pensantes”.

Es recurrente, por ejemplo, ver en el discurso del autoproclamado “periodismo independiente” la apelación a un lugar trascendental que parece situarse mas allá de una verdadera “guerra de bandos” para entonces si, poder estar autorizados a juzgar la realidad o denunciar supuestos eccesos. Del mismo modo se naturaliza sin mas ni mas toda la plétora del republicanismo pedorro, que reclama un ferreo dinamismo institucional capaz de arbitrar la disputa y administración de poder. Aterra a estos señores que sean las personas las que puedan acumular poder y no las etereas estructuras juricas, ya que el poder aparece ante sus ojos como un embriagador tesoro maldito, malo per se. Del mismo modo la justicia se enajena de su sentido punitivo (vengativo o reparatorio, que para el caso es lo mismo) tan solo por separarse su administración de la cólera de los agraviados y quedar en manos de abstractos engranajes legales que garantizarían la pulcritud de su veredicto.

A esta altura de mi desarrollo argumental me percato de la para nada desafortunada elección de los tres ejemplos mencionados y de la utilidad de desmenuzarlos mas detenidamente para llegar al punto.

En el caso del discurso periodístico será necesario retrotraerse al desarrollo histórico de esta actividad. A fines del siglo XIII, la prensa era un poderoso vehiculizador de ideas políticas. La llamada prensa facciosa llegaba a los círculos intelectuales proveyéndolos de argumentos “ilustrados” para ganar los debates públicos y cultivar el fermento ideológico que debían estos propagar en las mayorías para hacerse del consenso social necesario. En la medida en la que las políticas de alfabetización masiva generaron a lo largo del siglo XIX un novedoso mercado de lectores y la publicidad se fue incorporando como un elemento vital para la subsistencia de esta novedosa industria, comenzó a importar el numero de venta de ejemplares, con lo cual fue necesario abordar temas de interés para el común de los lectores. De modo que la discusión politico-filosófica abstracta fue abriendo paso al morbo y la truculencia de los relatos policiales. Comenzó de este modo a perder terreno la opinión en la medida que se acrecentaba la “descripción objetiva” de los hechos. Así nace el discurso de la tan mentada objetividad periodistica. Mas como una maniobra para legitimar el abandono de la toma de posición en post de una supuesta “desinteresada” y “honesta” descripción de acontecimientos. Nótese la contraposición: “desinterés” (por que parese que es tan feo en la vida ser interesado…) y honestidad vs. toma de posición (opinión, juicio, subjetividad)… De modo que la nueva prensa mercantil, que en la era de la medición del rating ya no conserva ni pizca de dedesinteresada se autolegitima como una suerte de valuarte de la objetividad…

Este punto conecta perfectamente con el segundo ejemplo. La institucionalidad tan desveladamente pregonada por Montesquie nada tiene de ajena a la lucha de intereses en el seno de la sociedad, sino todo lo contrario ya que todas y cada una de las formas institucionales que una sociedad acepta nace, se desarrolla y cristaliza al calor de una guerra de bandos cuyo resultado impone un orden social institucional que permite, en el mejor de los casos, las reglas de juego para que los actores puedan seguir articulando sus proyectos e intereses sin la necesidad de una confrontación directa. Y esto último no por que estas formas sean necesariamente la encarnación de un hetos pacifico, sino mas bien por que responde a la elemental racionalidad de que una guerra franca resultaría demasiado costosa para todos los actores en disputa. Es risueño ver la invocación del “Estado de derecho” cual paraíso terrenal para estas bárbaras tierras del sur. A sido el mismísimo “Estado de derecho” el que ha permitido las peores vejaciones eugenésicas en la Alemania de la segunda guerra. Otro claro ejemplo de que la institucionalidad nada tiene ontologicamente de provechoso, mas que la licuación de TODA acumulación de poder, incluso la necesaria acumulación de poder de los sectores populares para permitirse transformaciones revolucionarias en la estructura social, y esto, sabemos todos a quien termina beneficiando…

En el caso de la justicia, Foucault ya ha escrito demasiado sobre la modernidad y la sociedad disciplinaria, bastara con agregar que sigue siendo paradójico el atribuirle neutralidad o imparcialidad (que es un termino mas jurídicamente pertinente) a la persecución de lo que justamente no es otra cosa que un interés, es decir, al valor que denominamos justicia. Lo paradojal es el ocultamiento de de la persecución de un interés. Mas bien el obstinado borramiento de dos o tres elementos que todo tienen que ver con lo expuesto. Comenzamos hablando de neutralidad, acudieron entonces otros términos que se relacionan con este concepto: Objetividad, desinterés, imparcialidad, etc

Es este un mundo ideal y también potencial, ya que potencialmente podría ser cualquier cosa. De izquierda o de derecha según permite el orden institucional… idealmente. Un mundo justo ya que las sanciones llegan sin la contaminación del fervor humano, del prejuicio o el rencor, son mecánicas. Donde los hechos se denuncian o describen sin que nadie se remita a las motivaciones o consecuencias de estas denuncias o descrpciones…

La constante es que todos ellos remiten a la negación del sujeto, a un mundo que necesariamente prescinde de actores. A un mundo poblado por fantasmas que no pueden ni percibirlo ni habitarlo, ni actuar en el. Cualquiera de estas acciones destruirían su aséptica e incontaminada perfección.

Este mundo no existe.

El mundo solo puede ser potencial conceptualmente hablando. Lo cierto es que el mundo ES. Y ser implica definirse, actuar (o no hacerlo), tomar posición. Ser implica abandonar la potencialidad de las cosas para realizarse en una. A medida que nuestro tiempo biológico se incrementa en este plano vamos dejando atrás la potencialidad para realizarnos en nuestras elecciones. La mujer que tomamos (o no), el trabajo al que nos dedicamos (o al que no), el hijo que criamos (o no), el libro que escribimos (o no) o el árbol que plantamos (o no), constituyen elecciones irreversibles que nos expulsan del tibio limbo de la potencialidad. Y peor aun, son cosas a las que somos movidos por los mas diversos intereses. Cosas que nos impelen a confrontar. Confrontar contra la adversidad, contra el entorno, contra los que desean lo mismo que nosotros o que sencillamente no desean nuestra realización, confrontar incluso contra nosotros mismos, contra nuestra ambición o nuestra abulia… Todo esta en juego. Todo esta en disputa. No existen garantías mas que la persistencia de la propia voluntad.

Allí andamos todos, tras la huella de un propósito. Espejismos del paraíso perdido que nos seducen a reclamar la mortecina faz de la neutralidad como implacable figura paterna que ordene el totum rebolutum que nos interpela angustiosamente para ser. Asumir nuestra trágica soledad en esta pavorosa contingencia universal será la tarea mas ardua, mas vital y deliciosa de cuanto pudiere arder en nuestro pecho. Tarea que abrazaran amorosa y fervorosamente los espíritus vivos, artifices ellos de su propia historia.

Amen.

Primer Sangre

Comenzaremos esta bitácora anticipando que no seré un tipo de lo mas constante ya que tampoco me va la vida en esto. No obstante, si hubiere alguien con el suficiente tiempo del mundo como para visitar de tanto en tanto este olvidable rincón de la web, advertido esta de que no soy demasiado prolífico ya que a contrapelo de la tendencia generalizada, yo no hago terapia en estas cosas (ni en otros lados de momento).

Trata uno por todos los medios, de ser conciente de sus limitaciones. De saberse finito y no demasiado mejor que el resto de los mortales. Con el culo tan lleno de mierda como el que menos lo aparenta. Trata uno de no ser gorila. De no envanecerse ni regodearse en esa supuesta distinción que lo acompaña a uno tanto en sus elecciones estéticas o en su toma de posiciones políticas. Signos estos, de recurrente autorreferenciacion elitista. Si para el Indio, el lujo (al que el mismo no renuncia ) es vulgaridad. La distinción, repondremos nosotros, es mediocridad. Mediocridad de quienes necesitan creerse despegados y superiores al común, a la maza.

Tal desprecio y espanto por ser uno mas, lejos de revelarse un síntoma de desalienación, de lucidez critica, de sano inconformismo frente a lo dado; emerge como un neurótico complejo que encierra todas sus inseguridades de clase. Ya que lo que esta en disputa muy en el fondo no es un valor del tipo “pobre pero honrado” sino la búsqueda de un prestigio que aunque este uno situado en cualquier sitio del espectro socioeconómico, le otorgue estatus de esa decencia que no tiene que ver con la honradez, sino con ser un “bien pensante”, "alguien que aspira a ser algo en la vida". Alguien que no se deja engañar tan fácilmente. Que “no compra buzones”. Que “la tiene clara”…

Es esta misma mediocridad, y allí si corro el paradójico riesgo de al querer despegarme, incurrir en otro trillado elitismo de mediocres, la que lleva a muchos a situarse en una posición antitética respecto de la original búsqueda de distinción. Me refiero a una particular subespecie de mediocres que ven como rasgo de distinción la servil y filistea aceptación de una cierta concepción “realista” del mundo. Son los que se jactan de haber comprendido como funciona la cosa. Los que sancionan toda actitud critica por resultarles de una extravagancia pedante o sencillamente tildarla de romanticismo ingenuo. Son una particular clase de mediocres que esgrimen un discurso pragmático con esforzado cinismo para justificar sus nulas tomas de posición frente a los hechos de la vida ( O bien para hacer mas llevadero su desencanto ante resultados adversos a sus expectativas en antiguas experiencias). Total: “La cosa es y siempre ha sido así.”

De todas las formas posibles de mediocridad esta es sin duda la mas irritante. No es el entupido pero sincero intento de elitismo a través del snobismo, del escapìsmo artístico o intelectual de quienes pueden permitirse tales melindres, tampoco el confinamiento ritual de aquellos que solo pretenden ser engranajes de lo que el guión del sistema a dispuesto que “se debe ser”. De lo que en estas figuras se trata es de una militante predica a favor de la adaptación servil y canallesca a un mundo cuyas reglas están determinadas ni siquiera por roles sociales tradicionalmente instituidos, sino por la supervivencia liza y llana y tal vez el triunfo, en campos en los que realmente nada hay para ganar, o por lo menos no de ese modo. Llamese dinero, prestigio, sexo…

Si esto ultimo pudo entenderse como un radicalizado llamado al ascetismo, nada es mas lejano a eso que este lujurioso anunciador suyo. Solo es una plétora de desprecio al utilitarismo mediocre. Ni siquiera al utilitarismo de quienes ven en ello una meta de vida, sino al medio pelo que lejos de generar (aunque sea por este medio) algún tipo de logro, de obra, de actuación que documente su paso por este mundo, se satisface en tan solo acomodarse, perdurar y no conforme con eso pretende venir a convencernos.